Lluvia

La lluvia en Madrid tiene algo de oficial, como casi todo lo que acontece en esta ciudad, que se ha convertido en ciudad-protesta donde ciudadanos de todos los rincones de nuestra patria desahogan sus angustias y sus iras por supuestos agravios, casi siempre políticos y urdidos alevosamente aquí. Pero si llueve en domingo la lluvia es solo para los madrileños y sus gotas pierden esa pátina de oficialidad. Son por un día solo gotas de agua fresca que limpian la ciudad de suciedades atmosféricas y políticas. Y la lluvia pura y ancestral invita al refugio cálido y a la charla amable en algún local añejo, alrededor de un buen cocido; a ser posible junto a un fuego.